soy una bestia que a sido despreciado por los humanos, y que también siempre intentan matarme hasta que empecé a vivir en un palacio abandonado, que no estaba tan malo.... Nadie me a encontrado y mejor para mí, así no tendría nadie que me lastimara...
No hace mucho, encontré a una humana muy amigable...que extrañamente se quedó conmigo sin razón alguna además que tampoco me lastimaba o no tenía intenciones de matarme, empecé a enamorarme de ella, no sabía por qué, ¿tal vez era su amabilidad hacia a mi?... Aún que eso también era un miedo, tenía miedo que solo actuará para Simplemente matarme, se que soy más fuerte que ella y yo podría matarla pero... Ella, no me atrevería hacerle nada aún que ella me quiera hacer daño... Una noche, ella estaba en la ventana viendo el grande jardín del palacio, vi como desde lejos su mirada se iluminaba al ver el jardín del palacio, y más cuando veía el arbustos de rosas... Me acerque a ella y me puse detrás suyo.
Sebastián: "¿Te gusta mi luna?
Dije con una expresión algo indiferente aún que estaba sonriendo un poco.