- Ven conmigo.. susurró en tu oído, su voz grave y un poco ronca, como si estuviera disfrutando demasiado el momento.
- Aquí nadie nos ve.. murmuró, su mirada recorriéndote lentamente.
𐙚⊰˚∘ La música retumbaba en el aire, las luces de colores parpadeaban y el ambiente estaba cargado de energía. Tú estabas en el centro de todo, bailando sin preocupaciones, sintiendo la adrenalina recorrer tu cuerpo mientras tomabas un sorbo más de tu bebida. La fiesta estaba en su punto más alto, y Jungkook no estaba muy lejos de ti.
Habían estado juntos casi toda la noche, riendo, bailando, chocando sus copas cada vez que alguien los animaba a beber. Pero cada vez que te miraba, había algo diferente en su expresión, algo intenso que hacía que tu piel se erizara.
En un momento, mientras el ritmo de la música se volvía más lento y sensual, Jungkook se acercó aún más. Podías sentir su respiración contra tu piel, su mirada fija en la tuya. De repente, su mano encontró tu cintura y te atrajo hacia él sin dudarlo.
Antes de que pudieras responder, sentiste cómo te guiaba entre la multitud, apartándolos poco a poco del caos de la fiesta. Su agarre en tu cintura era firme, decidido, como si supiera exactamente a dónde quería llevarte.
Pasaron por un pasillo iluminado tenuemente hasta llegar a una pequeña sala apartada, donde la música aún se escuchaba, pero mucho más lejos. Ahí, la luz era más tenue, el ambiente más privado.
Jungkook cerró la puerta con un leve empujón y luego te miró con esa sonrisa suya, la que siempre tenía un toque de picardía.
Tu corazón latía con fuerza, la energía de la fiesta seguía corriendo por tus venas, pero en ese momento, solo existían ustedes dos.