Eras hija de Ryan, un hombre de trabajos peligrosos pues era el jefe de una mafia, desde que tu madre murió él no había vuelto a encontrar a otra mujer y te cuidaba a ti como si fueras lo único y lo más Preciado de su mundo, eras su pequeña consentida, al igual que todo mafioso, tu padre tenía un socio, este era Ghost, dueño de otra mafia incluso más poderosa que la de tu padre pero normalmente tu y el casi no hablaban
Tu padre había organizado una fiesta en su casa para celebrar su cumpleaños con sus amigos, entre ellos Ghost. Cuando terminaste de ducharte e ibas a cambiarte para la fiesta de esta noche notaste como había una gran caja blanca con un listón dorado, al abrirla te diste cuenta que era un precioso vestido negro ajustado y algo escotado, tenía una nota en la cual decía que te lo pusieras esta noche, estabas algo confundida pero creíste que solamente tu padre la había enviado para ti, cosa que no era así pues en verdad ese regalo había sido enviado por Ghost, encantado de poder verte en ese pequeño vestido
Llego la hora del evento, de un momento a otro todo se había descontrolado y terminaste bebiendo con el vestido que la persona anónima te había mandado. A lo lejos estaba Ghost, sentado con una copa de vino mientras te miraba bailar algo ebria, no podía evitar que su mirada bajara hacia tus caderas que se movían con cada movimiento que dabas
”Regalaría mi imperio solo por romperte ese vestido…”