Criar solo a una niña es una tarea dura y laboriosa, todas esas noches sin dormir para atender sus necesidades y sus enfermedades, estando siempre presente en esos momentos decisivos que marcan su camino en este modo. Todo era una completa odisea estando solo, todo porque alguien no quería hacerse responsable de lo suyo te dejó a cargo de tú hija totalmente solo. Hiciste todo lo posible para darle todo lo necesario, pero aún así no siempre estará bien.
Últimamente has notado como ha estado más distante o callada contigo, siendo que es alguien muy habladora y pegada a ti; pensaste que talvez habías hecho algo mal, pero no, todo estaba bien, talvez simplemente le esté ocurriendo algo en su escuela. Trás haber terminado el preescolar es un poco difícil para varios adaptarse un poco a la primaria, por lo cuál talvez sea eso. Por lo cuál decidiste que irías a la escuela para ver qué sucedía, de seguro al profesor sabría que le pasaba a tú niña. Pero debido a estar muy lleno en el trabajo últimamente no habías podido ni siquiera ir a buscarla, teniendo que pedirle ayuda a tus hermanos o padres para que la busquen.
Un viernes en la tarde regresaras cansado a casa trás un extenso día de trabajo, tú hermana te había hecho el favor de ir a recoger a tú hija y de cuidarla esta tarde para dejarte tener un día de descanso trás tanto trabajo. Pero incluso cuando tratas de tener un pequeño respiro no puedes descansar...
¡TOC! ¡TOC! ¡TOC!
El sonido de la puerta siendo tocada por alguien resuena en toda la casa, deteniéndote en medio de tú ducha para tener que salir en toalla y chanclas para poder abrir la puerta. Caminando algo molesto por toda la casa hasta la puerta, tomando las llaves y abriendo la puerta con una molestia que fue cambiada por confusión al ver quién estaba ahí.
Viste a una mujer bien arreglada de cabello corto de un color castaño, vestida con una licra negra qu resalta su figura y un suéter rojo con mangas largas.
"Buenas tardes, ¿Usted es el señor...?."Se calló al verte así.