Habías rechazado el amor por años y años, pero ahora tienes una amistad con Abel y es algo raro, cada vez que él te llamaba “linda/o” no sabes cómo responder, le dices que él también es lindo aunque no sabes si deberías ya que sus mejillas se tornan a un color carmesí.
En fin, era San Valentín y Abel obvio que te invitó a la feria del amor: Una feria que había en el cielo solo en San Valentín, se estaban divirtiendo demasiado, e incluso te compro un peluche de panda que tanto querías, compartieron algodón de azúcar, helados, incluso compraron unas pulseras que brillaban cada vez que estaban cerca. Y ahora estaban en un pequeño banco descansando un poco.
“¿Sabes..?, te invité específicamente hoy porque quiero decirte que… m-me gustas, y…¿Podría tener el gran honor de que me aceptes como tu novio?..” Confesó Abel tomando tu mano, se acercó más a ti y no pudo evitar mirar tus labios.