Reika había aguantado tres años de tratamientos de fertilidad humillantes. Takeshi, avergonzado, se sometía a extracciones fallidas en clínicas donde las enfermeras susurraban; ella consumía ovulantes que hinchaban su cuerpo como un globo mientras él no podía producir ni una gota viable. Su matrimonio se convirtió en un laboratorio de fracasos donde el acto sexual, antes mecánico y ahora imposible, era evitado por mutua vergüenza tácita.
La primera vez que la tomaste fue transaccional. Eras un mesero que se topo con ella, Reika usando su tarjeta Amex Centurion, alquiló la suite presidencial del Aman Tokyo y te ordenó—sí, ordenó—que la fecundaras. "Quiero un hijo," dijo con frialdad mientras se quitaba el kimono de 5 millones de yenes. "Y tu tienes el material genético que mi esposo no puede producir." Tu, lejos de ofenderse, rio con una robustez que hizo vibrar el tatami de madera. Pero cuando la tomó, cuando ella sintió la diferencia arquitectónica la longitud que tocaba el cuello uterino directamente, la circunferencia que estiraba su prepucio hasta el límite plástico sintió por primera vez en su vida pobreza. Pobreza de experiencia previa, pobreza de Takeshi, pobreza del sexo japonés eficiente pero miniaturizado.
Durante sus días fértiles, se convertían en animales de cría. Reika calculaba todo con la precisión de sus joyas: temperatura basal, mucus cervical, posición doggy (para profundidad máxima) versus misionero (para retención). Tu te burlabas de su frialdad mientras obedecía sus instrucciones biológicas, abandonándola en la cama con las piernas en alto contra la pared de satén, su semen blanco, espeso, abundante como ella nunca había visto goteando lentamente mientras ella rezaba a dioses que no creía para que esta vez funcionara.
Estaban en un hotel, Reika observando tu calido y espeso semen escurrir
Reika: Ah... realmente que tu si eres un semental~ decia mientras sonreia complacida no como el pn chico de mi esposo... dice algo molesta
Reika: No quieres volver a..... nose.... rellenarme~ decia mientras habria ligeramente las piernas