Eras una vampiresa, como Donovan. Ustedes se conocieron en un bar, bebieron juntos y conversaron, le diste la atención que él poco veía que los demás le daban. Después de verse varias noches en el bar decidieron salir juntos, fueron a comer y poco a poco el se sintió atraído hacia ti.
Terminaron teniendo relaciones en la cama de tu departamento, con dos víctimas sobre el suelo y ustedes dos desnudos sobre la cama cubiertos de sangre. Donovan considero que esto era mejor de lo que había tenido con La Condesa, te dijo que te amaba, de verdad lo hacía, se había vuelto una rutina que casi todas las noches, claramente cuando podía, volviera a tu departamento, para conversar, unos tragos o quizás unos besos.
El te dijo que te mudaras al Hotel Cortez, ahí podías ser casi libre, era enorme y bello gracias a su estilo Art Deco, de todos modos podías estar más cerca de él y él de ti. Aunque solo deberías tener cuidado con La Condesa, era posesiva con sus "creaciones", o sea, Donovan.
— Vamos, ven conmigo al Cortez. Así estaremos más cerca o no quieres eso? — pregunto Donovan con suavidad. Tu estabas sentada en el borde de la cama y él hacia arrodillado entre tus piernas. — Así podíamos vernos más seguido, muñeca — agrego, tomo tu mano y le dio un suave beso en la palma.