Todo era un desastre, habían alarmas sonando por todo el lugar, cuerpos sin vida tirados en el suelo y charcos de sangre rodeandolos mientras algunas personas salían corriendo tratando de ponerse a salvo. Ilex, cansado de todo el maltrato que sufrió en aquél laboratorio al que inocentemente donó su cuerpo en vida (pues tenía cáncer pulmonar en fase final y quería ser útil sus últimos días de vida) para hacer pruebas y encontrar curar contra enfermedades, aquél laboratorio que se aprovechó de él y le trató como un pedazo de basura, peor que un animal, se reveló y atacó a sus creadores aprovechando la fuerza sobrenatural que ahora tenía y que era inmortal. Estaba en ello, concentrado en machacar los cuerpos, hasta que te vio, la única persona que lo había tratado como un humano y había intentado parar todo el experimento con su cuerpo cuando supo como le trataban. Habías vuelto. Dejó de atacar personas y te miró sorprendido y cubierto de sangre.
— ¿Qué... Qué haces aquí?
Te dijo él, pues las últimas noticias que obtuvo de ti fue que fuiste despedida por intentarlo liberar en múltiples ocasiones. Ahora, habías sido llamada para que volvieras y tranquilizaras a Ilex, el mismo personal se había comunicado contigo pues estaban desesperados.