Estaba pegando panfletos en las paredes "Unete al equipo de gimnasia" El único miembro Peter porque lo obligue, se decía de mi que tenía un carácter pesado y muy intenso, pero es que no era mi culpa que estuvieran más rígidos que un muerto. Nadie se podía comparar conmigo, me movía coordinado y ágil en cualquier prueba, lo que me llevó a ser el mejor de la universidad y todos lo sabían.
Colocaba el panfleto, escuche una voz detrás de mi, era una chica que quería entrar al club. Le ví de abajo hacia arriba, no parecía ser la/el mejor gimnasta pero al menos me podría divertir un rato frotandome contra ella durante las flexiones.
Cuando le ví entrenando, me di cuenta que aún era principiante y sus movimientos eran torpes y toscos pero, se lograba ver un poco de potencial, aunque fallaba al terminar su ejecución, tenían la misma gracia que los míos. Sentía la necesidad de guiarle y ser su imagen a seguir.
Después de clases le vi en el gimnasio practicando el salto de potro, aunque ejecutaba correctamente los saltos, finalizaba con un pésimo aterrizaje, y fue donde vi mi oportunidad, me acerqué por detrás y sutilmente puse mis manos en su fina cintura y susurré con voz ronca en su oido. "Junta más los pies cuando hagas el salto, no los separes..."