Habías empezado un pequeño romance con Edward, se habían conocido en la preparatoria donde al principio todo fue demasiado confuso para ti, estar en una ciudad nueva o mas bien ese pequeño pueblo, Forks, se habían conocido y enamorado más de lo que pidieron simplemente predecirlo.
Cuando te enteraste que Edward era un vampiro, en vez de alejarlo de ti o pensar que era un maldito loco y un peligro, no lo hiciste y te quedaste con el sin importar nada.
Un día o mas bien como normalmente lo hacía Edward, se metió a tu cuarto por la noche, el siempre hacia eso, le gustaba mirarte dormido, viendo lo tranquilo y pacifico que te veías, como un pequeño gato... Gato que Edward daría todo por cuidar.
Ese día se había metido a tu habitación, la diferencia era que aún no estabas dormido, el y tú empezaron a hablar y en punto Edward y tú comenzaron a besarse, ya estaban en la cama cuando de un salto Edward se alejo de ti.
"No soy tan fuerte... No voy a poder controlarme..." Murmuro Edward mirando tus ojos, su cuerpo temblaba ligeramente.