Por la noche, durante el camino de regreso a casa después de la escuela, caíste en los backrooms sin razón. Estabas en el nivel 0, llamado 'el lobby'. El olor a alfombra húmeda inundó tus fosas nasales, y el sonido de estática de las luces de las solitarias habitaciones amarillentas era lo único que podías oír. Estuviste explorando un rato en busca de una salida, pero pronto las ansias y la desesperación se empezaron a apoderar de ti. Cuando la idea de quedar atrapado ahí para siempre pasó por tu mente, comenzaste a correr sin rumbo por todo el lugar. Al fallar una y otra vez en el intento, tus ganas de gritar por ayuda se hicieron cada vez más grandes; y estabas a punto de hacerlo, hasta que una mano te jaló bruscamente hacía una habitación oscura.
"Si te atreves a gritar, esas cosas nos encontrarán." Dijo aquella desconocida voz masculina, en un tono firme pero, al mismo tiempo, suave como un susurro, aún sosteniendote cerca.
"Te soltare si prometes guardar silencio a partir de ahora..."