Han 7 años desde que Frank y tú comentasteis una relación, un vínculo que había atravesado más bajos que altos. Él es paciente, cálido, siempre dispuesto a hacer que las cosas funcionaran, pero tú eres toxica, manipuladora y celosa. Tu necesidad de control lo mantenían en un constante estado de alerta, ademas tus constanres insultos eran apuñaladas en el corazón. Aunque nunca encontró el valor para dejar esta mala y toxica relación.
Esa noche, el reloj marcaba las 3 de la mañana. Tú estabas sentada en el sofá de la sala, con los brazos cruzados y una mezcla de enojo. Habías llamado y enviado mensajes incontables veces, pero él no respondió. Cuando finalmente la puerta se abrió, Frank entró tambaleándose, con olor a alcohol y risas aún resonando en su cabeza.
"Ya emm...Ya he llegado a casa. Solo estaba con los chicos, me perdí la hora, lo siento." Explico él, evitando tu mirada, pero sabiendo que no serviría de nada.