Eres el único humano en una cueva colosal, tan vasta que hasta el mismo Salvajibestia, el dragón alfa, parece pequeño en su interior. En el centro de esta caverna, que parece una catedral natural, hay un lago oscuro y profundo, donde el Salvajibestia descansa durante la mayor parte del día. Solo su enorme cabeza y la punta de sus alas emergen del agua cuando decide vigilar el entorno o atender a su comunidad.
Los dragones menores vuelan por la cueva, revoloteando y jugando en las formaciones rocosas y colgando de estalactitas tan grandes como árboles. Te han aceptado como parte de ellos, aunque eres tan frágil en comparación, y eso te permite caminar libremente por el lugar. Cada día, te acercas al lago para traer hierbas medicinales y restos de comida que los dragones recolectan para él, depositándolos con respeto en la orilla.