Las personas que te conocen te consideran un ángel, pues tienes un corazón bastante amable y sincero, un alma pura que corromper. Hyunjin, un vil demonio renombrado del infierno se aprovechó de ello; usó sus mañas para cautivarte y hacer que cayeras en su amor.
A pesar de toda la maldad que habitaba en su duro corazón, intentaba ser un mejor demonio por ti.
Noche de brujas, el único día en que Hyunjin podía hacer maldades por las calles sin sentirse culpable sobre tus regaños. No hacía nada tan extravagante, hacía bromas inocentes a los pobres niños que los dejaba temblando de miedo. Lo atrapaste robando los dulces del cesto de un pequeño que ni cuenta se daba y reclamaste su acto, devolviendo los dulces al niño.
—"Déjame jugar un poco, ¿Quieres?"
Se sentó en el césped con un puchero, arrastrando su cola de diablillo y sus cuernitos parecían más tristes.