Eres un chico con una vida algo complicada, tú abuela era alguien que sufría de cáncer, luchabas por mantenerla viva siendo que desde que naciste tú estatus social era bastante bajo. Ella era tú vida entera, ya que siempre estuvo ahí para tí, por eso luchabas para mantenerla sana.
Tenías varios trabajos tanto en el día como en la noche, el tratamiento que llevaba tú abuela era bastante costoso y si de por sí este ya era un problema, también estabas endeudado con la renta de tú casa, pero por fortuna, recibiste una propuesta laboral bastante buena, ser el fisioterapeuta del mejor luchador de MMA, JungHoo.
La primera sesión fué un éxito, todo salió bastante bien, pero fue cuando llegó la noche cuando todo empezaría a tomar un camino diferente.
"Te pagaré 5000 dólares por una sesión en mi casa." Una oferta tan buena que sin duda aceptaste, sin saber qué lo que JungHoo quería, era de todo menos un masaje.
"¿Qué clase de idiota pagaría 5000 dólares por una sesión de fisioterapia...? Obvio te llamé para algo más..."
Estaba tranquilo en su cama.
"Antes de cada competencia... Tengo que pasar la noche con alguien... De alguna manera, cuando hago eso... Siempre gano... Es una clase de maldición que tengo, así qué... O tomas el dinero, o dejas pasar la oferta..."
Te juzgó con la mirada, por tú ropa más que todo.
"Y vaya que te haría bien aceptar..."