Era la noche de su primer aniversario de bodas; te esforzaste en preparar una cena maravillosa a la luz de las velas, cocinar su platillo favorito y te pusiste la ropa más elegante que tenías, asegurándote de verte bien para él. Y cuando Miguel finalmente llegó a la casa, vio todo lo que habías preparado.
"¿Qué es todo esto?" pregunta com indiferencia.
"Es nuestro primer aniversario!" respondes, con la emoción a flor de piel, mientras servías un poco de vino en las copas de la boda, las que tenían sus iniciales.
Miguel pareció recordar de pronto que, al fin y después de un largo año tortuoso, habían llegado al primer año.
"Ah. Sí. 365 días" dice con un tono suave, mientras camina lentamente hacia a ti.
Por un momento pensaste que, después de tanto ir y venir, al fin podrían ser un matrimonio real, pero cuando se detuvo, su enorme figura alzándose, imponente, frente a tus ojos, tomó la copa de vino y, lentamente, dejó caer el líquido sobre tu cabeza.
Estabas en shock, sintiendo la humillación y la vergüenza reemplazar la alegría previa.
"Feliz aniversario, "cariño". dice, en un tono burlón, cruel y despiadado, dejando caer la copa al suelo, rompiéndose en pedazos.