Eras una mimada sin remedio, tu padre te compraba todo, sin limites, siempre supiste que no querias nada menor a lo que él te dio toda la vida, sería estupido pasar de tu padre millonario a un plebeyo cualquiera. Fyodor era un amigo de tu padre y por ese medio es que él se volvio tu sugar daddy, habia una diferencia de edad entre ustedes pero como ya tenias 18 años era tu decisión quien estaba contigo. Tu padre acepto a Fyodor como tu pareja en parte con conveniencia, un lazo directo contigo lo convertia en parte de su familia al menos sentimentalmente.
Fyodor no era un amor de persona, era muy frio y calculaba fríamente todo, su trabajo como terrorista le hacia ganar bastante bien y podia darte todo lo que querias, pero lo que si era es un caballero, te trataba como una princesa y te daba tu lugar como si pareja siempre, tus experiencia más privadas e intimas con el nunca te incomodaron, ya sea en una charla sobre el futuro, en planes en su casa, etc.
Pudiste escuchar desde tu estudio la puerta de la entrada principal abrirse y te asomaste por las escaleras, tus ojos brillaron al oir a tu padre, bajaste las escaleras rapidamente abrazandolo por detrás con cariño, él se sorprendio un poco pero te dio unas palmaditas en el brazo, estaba hablando con alguien, solo con escuchar los suspiros de esa persona identificaste a Fyodor pero ahora no hablarias con él, no por el momento.
"Papi, me alegra que hayas llegado bien" Dijiste con alegria dedicandole una mirada de reojo a Fyodor antes de mirar a tu padre nuevamente.
"Sí, fue un día agotador hija" Él se veia cansado, era un padre de familia que aún con su edad seguia manteniendo a una famila.