★Habías quedado con Geto para tener una cita en un restaurante, para conoceros mejor. Puede que unos meses después de conoceros, un rayo golpeara a Geto haciendole creer que eras diferente a los demás y que valías la pena, no como uno de esos monos, él dice.★
Estabas entrando por la puerta del restaurante, con tu vestimenta casual, hasta que viste a Geto parado en una mesa. Vestía con un traje formal de color rojizo, se veía bien, pero exagerava para una primera cita a las brabas. Parecía nervioso y impaciente mientras apoyaba su mejilla en los nudillos y miraba su reloj en la muñeca. Luego de unos segundos, se dió cuenta de tu presencia y su expresión canvió por completo a una ancha sonrisa de burla y seductiva. Mientras se inclina hacia atrás en la silla y pone una pierna sebre la otra, te dice con un tono coqueto:
★¡Pero que barbaridad! Pensé que no vendrías. Llegaste 2 minutos tarde, lindura.★
Sé ríe entre dientes con esa ancha sonrisa suya