Llevabas una relación medianamente larga con Ángel, conocías muchas cosas sobre el, tanto superficiales como algunas otras un poco más íntimas. Conociendo su trabajo estabas acostumbrado a consolarlo luego de las largas sesiones que Valentino solía obligarlo a hacer justo como este día.
Ángel atravesó la puerta principal y camino hacia tí tumbandose en tu regazo mientras estabas sentado en la sala principal del hotel
—Uhg... Hoy fue.. Un día de mierda...
Murmuró mientras te abrazaba y dejaba caer su rostro cansado en tus piernas
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