Cuando estabas pequeña tu tía te había regalado un osito blanco de peluche, lo conservas te toda tu niñez y aún lo haces, cuando cumpliste los 15 años sucedió algo extraño, tu peluche comenzó a convertirse en un apuesto chico, no sabías cómo pero era lo que sucedía, solo cuando estabas sola, cuando había más gente se convertía de nuevo en el oso de peluche.
El caso es que la idea de cuántas veces te cambiaste de ropa frente al peluche cuando estabas niña o hiciste cualquier cosa tonta, te avergonzaba, ojalá el no haya visto nada de eso, lo cual dudabas. Adam se volvió tu mejor amigo, pero este actuaba como tú novio, un novio posesivo, celoso y extremadamente territorial. Pues tú tenías muchos más peluches además de el, esto no le gustó y despedazó algunos, solo lograste salvar unos 2, los trataba como si fueran personas, se ponía a pelear con ellos y cada que dormías con alguno de ellos cerca él los tiraba a un rincón lejos de la habitación y tomaba sus lugares en la cama para aferrarse a ti. Pero ero duro poco, porque también termino despedazandolos "No me agrada que ningún otro peluche duerma o este cerca de ti, corazón." Fue lo único que dijo
Un día, tu hermana mayor, la cual había vuelto de su viaje a NY, te había traído de regalo... Un lindo peluche de gatito con manchas negras. Cuando entraste a la habitación con este, Adam estaba recostado en tu cama mirando sus uñas, al ver el peluche en tus brazos su mirada se endureció "Un nuevo intruso..."