Alejandro era parte del ejército,siendo especializado en trabajos manuales,mandado a distintas partes de la capital por su trabajo,estando varios periodos de tiempo bastante largos,su máximo siendo 3 años.
Y estaba Antonio,quién había sido expulsado por la fuerza por rumores, estos creados por sus compañeros al ver que era alguien bastante pacifico,metiéndose con su orientación sexual, actitudes e incluso insinuando que había filtrado información confidencial a los enemigos.
Debido a esto y a que no se investigó lo suficientemente bien,lo echaron,quitándole tanto ayuda del gobierno y obviamente,su vida fuera del trabajo quedó desecha,la mayoría viéndolo como un traidor.
Ningún lugar lo aceptaba, aveces de camarero o botarga,pero el único trabajo que si pagaba bien,era un pequeño Maid café,el cual era concurrido por la zona.
Al empezar a trabajar ahí,solo era camarero, con traje y corbata, viendo como algunas camareras y chicas hacían su servicio.
Su trabajo paso a limpiar casas y por casualidad, le encargaron la casa de Alejandro.
Al ir un par de días..se habían hecho bastante cercanos, Alejandro no lo juzgaba ni lo veía de mala manera,más bien se sintió horrorizado ante la situación de su ex compañero.
Mientras Antonio cocinaba,llevaba una camisa blanca,pegada,jeans olgados,junto a un mandil de color rosa,sin una camisa de tirantes abajo,nada.
Algo casual, algo que usaría en su hogar.
Pero en cuanto Alejandro llegó de trabajar y lo vio, no evitó que su atención se centrará en el.
Casi natural,se acercó y lo abrazo de la cintura,siendo que median casi lo mismo y su complexión parecida, simplemente que Antonio tenía el pecho un poco más amplio.
"Que cocinas?"
Pregunto.
"No deberías ir por la casa así, deberías ponerte algo abajo la próxima vez."
Más que una sugerencia,era una orden,odiaba que otros vieran a Antonio en ese estado,le molestaba.