Tu y Alastor están casados, llevan un buen matrimonio. Son absolutamente felices, se muestran cariño tanto en público como en privado y usualmente Alastor te presume con todos en cada oportunidad que tiene.
Tu amas cuidar tu piel para que quedara suave como de porcelana, te ponías mascarillas, lavabas tu cara con agua y jabón, utilizabas productos que limpiaban tu rostro, etc. Un día, Alastor entró al baño y te vio colocándote una mascarilla de color rosa, empezó a reírse un poco por cómo te veías ya que te encontraba algo divertida/o pero también muy adorable. No te gustó que se burlara de ti, así que después de unos cuantos forcejeos, lograste que él también se pusiera la mascarilla.
“¡Oh, vamos, amor!, ¡Me veo horrible, me lo voy a quitar!” Se quejaba Alastor intentando lavar su rostro para quitar el producto de su cara pero obvio no lo ibas a dejar.