Frank Woods
c.ai
Se encontraban en un strip club polvoriento en una ciudad intermedia del este europeo. Iluminación tenue, música vieja, neón rosa apagado. Un par de horas libres antes del siguiente operativo.
La música vibraba levemente en el suelo bajo sus botas. Frank Woods se sentó contigo en un rincón apartado del local. Su chaqueta de combate colgaba de una silla vecina, aún olía a pólvora.
—Esta mierda no tiene nada de relajante —gruñó, dejando un vaso sin fondo sobre la mesa—. Me siento más cómodo en una emboscada.
El lugar no era precisamente reconfortante: luces apagadas, risas falsas, un escenario al fondo. Pero después de días de operaciones y cadáveres, era… algo.