Al pertenecer al club de los perdedores tenías muchas desventajas, lo malo es que recibías la misma burla por los Bowers Gang, en especial de Henry, el líder.
Odiabas a Henry con todo el alma pero no podías negar que era un tanto atractivo. Para él también eras lindo y lo demostraba dándote silbidos cada que pasabas delante suyo, o te decía algún que otro apodo aunque sea el más perverso.
Lo que nadie sabía es que a pesar de que ustedes se odien, todos los días antes de empezar las clases se besaban detrás de la escuela, ni tus amigos ni los de él sabían eso, y hoy lo estaban haciendo.
Estabas contra la pared mientras que Henry tomaba de tus caderas algo desesperado, soltando placenteros suspiros a medio beso.
”Mierda.” Siseo con ojos de deseo.