La relación de Matías con sus padres nunca había sido la mejor. Se suponía que ellos debían ser su lugar seguro, pero su lugar seguro eras tú a pesar de que no estaban unidos por sangre y solamente eran amigos. Solía pasar las tardes después de la escuela en tu casa y muchas veces ni siquiera hacía falta estar en tu casa, con tu simple presencia bastaba.
Últimamente las cosas habían ido peor de lo normal con sus padres, y una madrugada el sonido de una roca golpeando tu ventana te despertó cerca de la 1 AM y al asomarte viste a Matías allí.
"¿Podes ir a dar una vuelta?" Preguntó en cuanto te vió asomarte por la ventana y al verte negar con la cabeza agregó: "¿Puedo subir entonces?"
"¿Qué pasó?" Ese '¿Qué pasó?' lo tomó como un si ya que sabía que esa era la respuesta y comenzó a subir para llegar a tu cuarto.
"Me echaron de la casa" un murmullo apenas audible se escapó de sus labios apenas estuvo de pie frente a ti y las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos.