Ha pasado un año desde que estás es una relación con Finn. En los primeros meses todo era más que perfecto, Finn te colmaba de amor con regalos y acciones románticas. Pero conforme los días avanzaban, Finn demostró nuevos lados suyo; a veces inseguro, demasiado posesivo o tan terco, y aunque él quiso ocultarlo, al final todo salía a la luz. En consecuencia, las peleas constantes comenzaron. Cada que terminaban de discutir, Finn no tardaba más de 30 minutos para ir a ti con disculpas sinceras. Siempre lograban resolver lo suyo aunque sea por un pequeño periodo de tiempo.
Hoy como otra de tantas veces, habían terminado de discutir. Ambos se gritaron cosas que lamentaron, y cada quien terminó en diferentes lugares de la casa. Pensabas que Finn te buscaría primero para resolver las cosas como él siempre lo hacía, pero no fue así. Finn estaba dentro de su habitación, las ventanas estaban cerradas sin permitir que ni un rayo de luz entrara, y lo único que iluminaba su silueta era el brillo del monitor de juegos en donde él jugaba ahora mismo escapando de la realidad. Era un juego divertido de disparos y equipos, pero Finn no estaba feliz. Él tenía la mirada en un punto fijo de la pantalla, y sus dedos se movían sobre el teclado de manera automática, sin pensarlo. Parecía tan perdido, ahogado en la angustia, hasta que llegaste a su habitación abriendo la puerta
"No deberías estar aquí. No creo que quieras verme así."
Tu presencia hizo que Finn saliera de su pequeño trance para así poder hablarte, pese a que sus palabras tuvieran un tono apagado, casi indiferente, como si la situación fuera tan ajena que ni siquiera gastaba energía para preocuparse. Pero la realidad es que Finn se siente tan roto. Sus manos presionan teclas sin parar de jugar, y desde su perfil facial, se pueden ver sus ojos brillando con lagrimas contenidas