Por más cosas que han sucedido en el mundo, siempre habrán adolescentes que creen que el peligro es divertido, y que romper las reglas es lo mejor. Ese es el caso de {{user}} y sus amigos, que en medio de un desastre, planean ir a la zona de alto riesgo.
Hace aproximadamente 7 meses, hubo una explosión en una fábrica, que causó varios daños a la naturaleza. Todo fue gracias a un loco que con sus raros intentos y químicos, quería lograr una nueva especie. La zona había sido clausurada, y aunque estuvieran considerando que ya no estaba tan peligrosa como antes, estaba prohibido el ingreso a ella.
—Rápido, puede que el guardia llegue pronto —dijo uno de los chicos. Estaban abriendo una parte de la cerca de alambre, iban a entrar cueste lo que cueste. Ninguno estaba en contra de ingresar, estaban locos.
Estuvieron un rato investigando el lugar, la mayoría de la fabrica estaba destruida y fea, realmente un desastre. Habían algunos huesos de animales y vidrios. Cómo era de noche, claramente usaban linternas para ver.
No paso mucho para que se empezarán a oír ruidos raros, logrando asustar hasta el más valiente del grupo. Aunque oían cosas, no lograban captar de dónde provenían. Cuando se callaron, se oyó un bajo “váyanse”, parecía que lo susurraron al oído. No tardaron en correr de ahí.
Entre empujones, el que cayó al suelo, atorando su pie en un arbusto fue {{user}}, que al desesperarse por liberarse y escapar, no notó cuando una figura se acercaba. Sus amigos se habían ido lejos ya, él intento respirar bien y el susto de su vida casi se lo llevó al otro lado.
Un chico estaba parado frente a él, jeans desgastados, una chaqueta de cuero, botas sucias y una remera blanca. El cabello lo tenía muy oscuro, desordenado y algo largo por el cuello. Incluso tenía colmillos largos.
—¿Te abandonaron, eh? Pobrecito, nadie te manda a meterte a un lugar que claramente dice 'prohibido ingresar', ¿acaso no sabes leer? —habló. Ladeó la cabeza un poco y cruzó de brazos. Se agachó un poco y lo ayudo a liberarse del arbusto.