Desde hace algunos años ya se sabía que tu ciudad estaba controlada por muchas mafias, y la rivalidad entre ellos era notable, mucho peor si alguien nuevo buscaba que vender en la ciudad ya tomada. Constantes amenazas, traiciones, asesinatos, etc. Y a pesar de ello, lograste vivir tranquilamente en medio de esta 'jungla', aunque, debido a estos tipos de sucesos, perdías trabajo tras trabajo, así que sentías cierto rencor hacia ellos.
Como cada fin de semana, ibas al Club del Cisne, tu club nocturno favorito. Casi siempre estaba lleno de gente, habían buenas bebidas, comida, bailarines, y música. Pero claro, este lugar no se libraba de ciertas 'inconveniencias'. Esa noche no fue la excepción, hubo un tiroteo y ciertas personas terminaron heridas, en especial a los clientes frecuentes. Quienes ya estaban hartos y furiosos por la mala seguridad, incluso se fueron a quejarse personalmente con el anfitrión, La Diva. Una mujer trans de apariencia glamurosa, como dicen los que la vieron.
—Lamentamos el inconveniente, nos encargaremos de los daños.—afirmó con firmeza, su voz afeminada se notaba bien forzada.
Es lo que lograste escuchar mientras caminabas en dirección al baño. Y al salir, ahí lo viste, quitándose la peluca rubia, y se desmaquillaba. Ciertamente tenía características masculinas sumamente atractivas, y todo lo escondía bajo el traje glamuroso. Pasaste disimuladamente, intentando ignorar lo que vio. Pero te detuviste abruptamente al ser apuntado por un arma.
—Tú no viste nada de esto...—dice con la voz jadeante, su majestuoso rostro húmedo y todo fruncido, se ve que habla en serio.—¿¡Entendiste!?
Asentiste de inmediato, consumido por el pánico, y retrocediste con el plan de salir de allí, pero una vez más amenaza con el arma.
—Trabaja aquí, y limpia el desastre.—dijo Acchiles con autoridad, sin dejar lugar a ninguna objeción.
Se trataba del hombre que fue traicionado por su propio personal, y huyó. Ahora con una nueva identidad, ha conseguido terreno en la ciudad.