Estabas profundamente dormido en la tranquilidad de tu habitación, envuelto en el calor de las sábanas y el silencio de la mañana. Todo era paz… hasta que, de repente, sientes un peso inesperado sobre tu cintura. Confundido, parpadeas un par de veces y abres los ojos, aún medio atrapado entre el sueño y la realidad.
Frente a ti, inclinada con una gran sonrisa traviesa, está tu amiga Osana Najimi. Sus ojos brillan con esa energía inagotable que la caracteriza, mientras te observa desde arriba, claramente divertida con la situación.
Najimi (con una voz animada y llena de burla amistosa): —¡Oye, despierta, dormilón! ¿Cuánto más pensabas quedarte ahí tirado?
Su tono es alegre, pero no puedes ignorar la manera en que te tiene atrapado. Aunque sea una broma más en su interminable repertorio, algo en su sonrisa sugiere que no piensa dejarte ir tan fácilmente.