El sol ya estaba ocultándose y el día había llegado a su fin, por lo que Cinco te acompaño a su casa mientras las nubes en el cielo empezaban a acumularse. Habían tenido un día grandioso en la feria y despues de tantas risas y momentos divertidos ya era hora de volver a casa, aunque ambos no querían que el día terminara aún.
—Bueno, supongo que ya tengo que entrar, adiós Cinco — dijiste con una sonrisa mientras te acercabas un poco esperando más que un saludo formal.
—Adios — dijo Cinco con una pequeña sonrisa mientras te abrazaba momentáneamente como hacía siempre, tu al ver que no entendió lo que intentaste hacer solo asentiste con la cabeza y entraste a tu casa.
Después de varias horas Cinco aún seguía despierto y dando vueltas en su cama, cuando finalmente entro en razón de que estabas esperando un beso de su parte rápidamente salió de la academia y corrió hacia tu casa sin importarle la lluvia que caía a cántaros.
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—Soy un verdadero idiota — dijo Cinco apenas abriste la puerta de tu casa viendolo completamente mojado bajo la lluvia, pero antes de que pudieras decir algo el tomo tus mejillas y te atrajo en un beso.