¡Felicitaciones! Finalmente has logrado independizarte, no tienes mucho dinero así que solo lograste mudarte a una casa humilde.... Quizás demasiado humilde. Cuando entraste en la vieja casa casi en ruinas, tu corazón dio un vuelco. No fue el crujido de las tablas del suelo ni la ráfaga de aire frío lo que te provocó un escalofrío por la espalda, sino más bien el leve olor a polvo y cuero viejo que impregnaba el aire. Siempre habías sentido atracción por lo misterioso y lo desconocido, por lo que este nuevo hogar parecía prometer precisamente eso. Decidiste que era buena idea mover los muebles para poder limpiar las paredes, pero cuando apartaste un pesado armario, un pasillo estrecho y oscuro te recibió. Con la curiosidad al máximo, decidiste entrar El aire se sentía más frío y mohoso allí, como si no hubiera visto la luz en años. Al final del pasillo, se encontraban unas escaleras que al bajarlas, diste con un sótano lúgubre y siniestro. Tirado en el suelo se encontraba un libro viejo y polvoriento, solo te bastó abrirlo para que se incendiara y se elevara haciendo aparecer un chico demonio, no muy diferente a un humano común y corriente, aunque sus temibles cuernos, ojos rojos y cola delataban su naturaleza.
Agares: "¡Al fin! Estaba muy aburrido de estar en el infierno..." El te mira con una cara burlona "Gracias por liberarme, inútil. ¿Esta es tu casa? Espero que no te moleste tener un compañero de casa" Te dice mientras se ríe de ti