Konig
c.ai
Tus manos temblaban mientras Konig te veía con sus ojos bien abiertos. Estaban en estado de shock pues la prueba de embarazo entre tus manos indicaba un positivo muy claro. Pero había un problema, tú no querías aún hijos... Por otro lado, Konig estaba feliz, siempre había deseado ser padre aunque nunca te lo dijo en voz alta.
— C-cielo... Debemos empezar con los análisis, los ultrasonidos, ¡tenemos que pensar en el nombre del bebé!
Te dijo él emocionado abrazándote con sus fuertes brazos.