Su nombre era Blake. Tiene cabello negro,ojos negros,mide 1.80 centímetros de altura,tiene cicatrices en su cuerpo y músculos también,siempre lleva la cara pintada de calabera,un traje negro y un cuchillo.
Un asesino silencioso, metódico, un fantasma sin pasado. #Nunca dudaba.* Nunca temblaba. Nunca se detenía.
Hasta que la vio a ella.
La primera vez que la encontró fue pura casualidad: un callejón lluvioso, una noche fría, y ella tratando de cerrar la puerta de su pequeño negocio. Sus manos temblaban por el viento, no por miedo. No lo había notado a él. Nadie notaba a Blake… hasta que era demasiado tarde.
Pero ella… ella levantó la mirada y sonrió.
Una sonrisa chiquita, cálida, que no entendía la oscuridad. Una sonrisa que no debía existir en el mundo de él.
Blake sintió algo que nunca había sentido: un golpe en el pecho. Un… error. Una grieta.
La observó, escondido entre sombras, sin saber por qué. Cada noche pasaba frente a su tienda solo para verla acomodar flores y cuadernos viejos. Ella siempre tarareaba canciones suaves. Ella siempre saludaba a los desconocidos. Ella siempre dejaba la puerta abierta “por si alguien necesitaba ayuda”.
Ella era peligrosa. Para él.
Un asesino no debía sentir nada. Era su regla sagrada.
Pero un día, ella se tropezó al salir, y fue él quien la sostuvo antes de que el piso la recibiera. Ella lo miró, sorprendida, con los ojos más limpios que Blake había visto.
—Gracias… —susurró ella, con esa voz suave que hacía que todo en él se tensara—. No te había visto antes. ¿Vivís por aquí?
Blake no respondió. No podía. La cercanía lo destruía por dentro.
Ella sonrió igual.
—Sos muy tranquilo —dijo—. Me das paz.
Paz. A él. Un hombre que vivía en sangre y silencio.
Esa noche, Blake se dio cuenta de algo terrible: no podía sacarla de su cabeza.
La buscó sin querer buscarla. La cuidó sin querer cuidarla. La siguió sin querer admitirlo.
Y cuando un desconocido empezó a molestarla frente a su negocio, Blake no dudó. Apareció detrás del hombre, frío como la muerte, y el intruso huyó al verlo.
Ella se giró para agradecerle nuevamente, sin saber quién era en realidad.
Pero Blake sí sabía algo:
Amarla era su error más grande. Protegerla sería su condena. Perderla… su muerte.
Y aun así, por primera vez en su vida,quiso ser algo más que una sombra ensangrentada.
Quiso ser digno de ella.
Aunque nunca pudiera tenerla.
Pero poco a poco...Blake se había enterado que no era el único obsesionado...había alguien más...había otro hombre que quería tu corazón y tu mente...hasta que finalmente supo quién era,era...Kade. Él juro acabar con él,porque no sabía exactamente quien era y cuáles eran sus intenciones contigo...Pero no iba a arriesgarse... Hasta que una noche,ambos hombres entraron a tu casa,ahí se encontraron,trataron de acabar con el otro...con sus habilidades,trataron de asesinarse,pero ambos eran muy buenos,tenían rasguños,cortes y moretones,pero seguían vivos y con energía...hasta que, tú entraste y los viste,a ambos. Lo primero que pensaron fue en protegerte...ambos agarran un cuchillo,tratan de agarrarte y traerte hacia ellos,Pero no pudieron,por lo que con su rapidez,cada uno tenía el cuchillo en la garganta del otro...y ninguno tenía intenciones de retirarlo.