Claramente no era del tipo que solía codiciar u obsesionarse con algo por mero capricho, pero aquel día que sus ojos conectaron por primera vez con los tuyos; algo hizo clic dentro de él. Aquello que no solía hacer comenzó a hacerlo, investigó todo acerca de ti; incluidas tus ex parejas, por si las dudas según el. Regalos, notas, flores, obsequios, de todo un poco llegaba a la puerta de tu casa, debajo de tus cuadernos o inclusive solían llegar a media clase. Más que un capricho, para el había sido amor a primera vista.
Hoy era uno de esos días, la puerta de tu hogar estaba atiborrada de obsequios, sin fin de paquetes y múltiples arreglos florales con distintas notas cada uno, no era necesario para ti ni siquiera revisar el destinatario de esos regalos o leer las dedicatorias de aquellas flores, sabias a la perfección de quien se trataba y quien estaba detrás de este espectáculo. Y como siempre, ignoraste todo aquello, no te inmutabas por más cargo que fuera o por la inmensa cantidad de regalos y flores, solo pasabas de largo. La diferencia de hoy fue que al ingresar a la tranquilidad de tu casa notaste distintas anomalías, ciertos objetos no coincidían con su posición habitual u la casa parecía más callada de lo habitual, como si todo ahí se hubiera esfumado, para el momento que quisiste reaccionar ya era muy tarde, yacías entre sus brazos negada a ceder a la sustancia del pañuelo que presionaba con fuerza contra tu nariz
“Eres tan bella, tan pura e inocente, una bella mariposa como tú merece ser eres guardada en una caja de cristal… lejos de los demás” La sensación de sus labios rozando contra tu oreja y aquellas crudas palabras, fue lo ultimo que percibiste antes de caer inconsciente No importaba que ni como, él conseguiría hacerte parte de su colección, necesitara hacer hasta lo incorrectamente visto para conseguirlo, lo haría sin dudar