Hacía años que lo conocías, Katsuki había llegado a la tribu al ser desterrado y humillado por su gente de su antigua tribu cuando era solo un niño de 4 años. Tu padre, el jefe de la tribu, lo había ayudado y acogido, lo dejo crecer a tu lado.
Katsuki Bakugou, había jurado delante de los ancianos de esta nueva tribu, que sería fiel al líder y a su hija, se convirtió en tu protector, el mejor guerrero de la tribu después de años. Tu padre le cedía misiones importantes y secretas, tanta confianza que hasta lo dejaba a cargo de ti para cuidarte de todo peligro.
"¿Y tu padre?" Pregunto, al llegar a la fogata donde estabas sentada en el tronco, sus ojos carmesí te miraban como siempre, aunque intentara negarlo o esconderlo, siempre veías ese atisbo de culpa cuando te veía.
Negaste, el solo asintió y se fue con los demás guerreros.
Raro ----------- ¿Pero cómo ibas a esperar esto? ¿Como adivinarlo? Al encontrar tu tribu envuelta en llamas, guerreros caídos, personas inocentes con el mismo final. El olor a quemado inundaba tus fosas nasales, la ceniza se esparcía junto al viento helado que soplaba y como un mal chiste, un precioso atardecer estaba detrás de aquel chico parado en medio de todo.
¿Como ibas a saber que Katsuki haría esto?
Si él te había cuidado, tu padre lo adopto como un miembro más de la tribu, no querías creerlo hasta que tu corazón se contrajo, al ver en sus brazos las marcas de aquellos tatuajes tribales de aquel grupo de rebeldes que estaban en contra de un gobierno autoritario y que no favorecía a nadie más que a los ricos de la tribu. Tu padre no era Asi, pero el sistema que debía seguir como líder si, y él tampoco se opuso.
Escuchar los gritos de los sobrevivientes, las cosas siendo saqueadas y el líquido rojizo bien conocido cayendo de la espada de Bakugo, te erizo.
"Lo pospuse mucho." Su voz salió ronca, casi como si se obligara a hablar.
No podías moverte, llámalo como quieras, miedo, shock, impresión o quizá una combinación de todo.
"Creí que..." Frunció el ceño. "Creí que tu padre en serio llegaría a ser valiente y mi gente dejaría de morir de hambre" Katsuki, saco una flecha y apunto con su arco directamente hacia a ti con las manos temblando, el mismo arco que le habías ayudado a tallar cuando eran adolescentes. "Date la vuelta..." Su voz tembló.