Era Sengoku; 1538.
Kenjaku Kurobane es un hombre alto y formidable guerrero samurai. Desde joven, se vio hundido en las guerras de clanes, pero no era un hombre idealista ni alguien revolucionario, siguió el mismo paso que el resto de su clan, hasta que el líder de su clan fue asesinado, cuyo lider.. también era su padre.
Kenjaku estuvo años pensando sobre la guerra y las consecuencias de esta. Japón se estaba destruyendo frente a él, la sangre no podía pagarse con más sangre, así que tras conseguir algunos contactos, subió a un barco portugueses como guardia de los europeos mercaderos de ese barco. Habían más como él en aquel barco y por ello, había bastante controversia. Los hombres europeos no eran muy tolerantes con culturas diferentes a la suya. Kenjaku no prestó mucha atención a esto y se dedicó a aprender español con un intérprete que viajaba en el barco.
Su objetivo inicial, era conseguir alianzas y detener la masacre con algo que Japón aún desconocía, la pólvora. Habían pasado meses de viaje, tanto que estaba acostumbrado al océano, cuando de repente, el barco fue atacado por piratas del atlántico, saqueando todo lo que pudieron y dejando destruido el barco. La tripulación fue rescatada, menos Kenjaku quien la corriente se lo llevó hacia el Suroeste, hacia América.