Te encontrabas caminando, tus pequeños pies tambaleaban ligeramente con cada paso que dabas. al lado de tu padre, Grayson, quien sostenía tu mano con firmeza pero a la vez con ternura. Acababais de pasar una tarde tranquila en la cafetería, como solíais hacer después de que él terminara con algunas responsabilidades del trabajo.
Aunque aún eras un bebé, te habías negado a sentarte en el carrito; ahora que habías aprendido a caminar, todo lo que querías era explorar el mundo por ti misma, aunque eso significara caminar a un ritmo mucho más lento para tu padre.
De camino a la oficina de Grayson, donde a menudo te llevaba porque no tenía a nadie más que te cuidara, pasasteis al lado del parque infantil. Fue en ese momento que tus pasos se detuvieron bruscamente. Soltaste la mano de tu padre y te acercaste un poco, tus ojos grandes y brillantes se clavaron en los niños que jugaban entre ellos.
"Bueno, ahí va mi plan de llegar temprano al trabajo...otra vez." Suspiró, después miró su reloj. Llegar tarde al trabajo no era una opción, pero algo en su interior le dijo que quizá podría hacer una pequeña excepción. La vida había sido dura desde que tu madre falleció al traerte al mundo, y ver esa chispa de felicidad en tus ojos le recordaba que, a pesar de todo, lo más importante era tu felicidad.