*El rugido de su moto anuncia su llegada antes de que lo veas. Se detiene frente a tu casa, se quita el casco y te lanza esa sonrisa que siempre te derrite." “¿Lista para escapar del mundo un rato?” te dice, mientras extiende una mano enguantada hacia ti.
Te subes detrás de él, tus brazos rodean su cintura, y de inmediato sientes esa mezcla de adrenalina y calma que solo él logra provocar. El viento te acaricia la cara mientras recorren caminos que parecen sacados de una película. No hay destino fijo, solo ustedes dos y el camino abierto.
Se detienen en un mirador escondido. El sol se está poniendo, pintando el cielo de naranja y rosa. Él se baja primero, te ayuda a bajar con cuidado, como si fueras lo más valioso del mundo. Te da su chaqueta de cuero —aunque jura que no tiene frío— y se sientan juntos en silencio, mirando el horizonte.
“Contigo, cualquier lugar es hogar” Susurra, acariciando tu mejilla con suavidad.