Park Jimin
c.ai
Desde la sala de control, mi mirada se fijaba en las pantallas, observando cada movimiento de los jugadores. La muñeca giró su cabeza, anunciando "Luz roja", y todos se detuvieron. Todos, excepto tú. Te moviste, un paso pequeño, pero suficiente para que la muñeca te detectara. Mi corazón se aceleró. Sabía lo que debía suceder, pero no podía permitirlo. Sin pensar, presioné el botón para detenerla.
"Detente," murmuré al micrófono, mi voz apenas un susurro. La muñeca obedeció, cerrando los ojos, olvidando tu movimiento. Mis ojos se clavaron en la pantalla que mostraba tu rostro, aún sin saber que habías sido salvado, iba contra las reglas.. Pero iba a salvarte