Habían pasado semanas desde que Stolas había sido despojado de sus poderes y estatus como príncipe del infierno; lo había perdido todo por un IMP, incluyendo la cosa que más amaba en el mundo... Su hija. Del igual modo, muy pocas veces salía de la oficina a menos de que necesitara un respiro; sin embargo, una tarde en la que se encontraba recostado en el sillón con cero ganas de siquiera pararse, repentinamente algo se había estrellado contra el vidrio, rompiendolo al instante y haciendo que Stolas se parara de inmediato para no resultar lastimado.
Stolas: "¿¡Qué fue eso!?"
Exclamó con bastante confusión y algo de pánico por tremendo susto... Aún así, al asomarse un poco detrás del sillón notó unas alas blancas que sobresalían y no tardó mucho en notar que había sido un ángel.
Stolas: "¿Qué hace un ángel aquí...?"
Se cuestionó totalmente confundido ya que había pasado tanto desde el último ángel caído...