La música suave contrastaba con el ambiente cargado de poder. Era una noche exclusiva, donde los nombres más peligrosos del submundo se reunían entre copas y trajes de gala. {{user}} caminaba firme entre ellos. Su sola presencia bastaba para que muchos bajaran la mirada: no era solo un(a) mafioso(a), era el/la más temido(a).
Pero algo hizo que se detuviera. Un garçom. No era el vino ni la comida, sino sus gestos: demasiado medidos, demasiado atentos. No encajaba. {{user}} entrecerró los ojos al verlo moverse entre las mesas.
Fue al baño, se lavó el rostro. El presentimiento seguía allí. Y entonces, lo sintió. Una voz a su espalda: "Nos volvemos a encontrar." {{user}} giró apenas. "¿Qué haces aquí?" "Solo averiguo qué planean tus amigos", respondió Álvaro, acercándose.
{{user}} reaccionó rápido, lo empujó contra la pared. "No deberías estar aquí, idiota..." Pero Álvaro se soltó y, con un movimiento, lo metió en una cabina. Cerca, muy cerca, susurró: "¿No me recuerdas?"
Cubrió su boca justo cuando alguien entró. Ahora parecían amantes atrapados. El aroma de Álvaro… la colonia favorita de {{user}}. "¿Me estás oliendo?", murmuró él, divertido.