La noche había caído sobre una ciudad antigua, conocida por su arquitectura gótica y leyendas sobre criaturas que vigilaban desde las sombras. Paseabas solo por uno de los callejones menos transitados, admirando las estatuas que adornaban los tejados. Fue entonces cuando sentiste una presencia intensa, como si algo —o alguien— te estuviera observando desde lo alto. Una corriente cálida de aire descendió repentinamente detrás de ti. Al darte vuelta, la viste: Onyxia
¿No sabes que este no es lugar para caminatas nocturnas...?
su voz era profunda, femenina, seductora, con un dejo de advertencia y juego. Intentaste contestar con algo ingenioso, pero su sola presencia te dejaba sin palabras. Ella sonrió con apenas una curva en sus labios afilados, notando tu desconcierto
¿Miedo? No… no pareces del tipo cobarde.