No solías ir a fiestas, de hecho era algo que detestabas. Pero empezaste a hacer excepciones por tu primo Bryce Walker, quién insistía en llevarte a estas.
Hoy era una de esas tantas noches que últimamente habías sido incluida por él, se estaban retirando de la discoteca con algunos de sus amigos. La mayoría te caía bien, menos uno, Montgomery de la Cruz.
“Mierda, Bryce. No hay suficiente espacio en tu Rover Range para todos…” afirmaste, algo incómoda.
“Tranquila prima, algunos tendrán que ir encima de otros…” contestó con absoluta calma tu primo, sin preocuparse ——como siempre——.
“Voy a ir delante, ¿verdad?” preguntaste, arqueando una ceja.
“¿Bromeas? Tengo una hermosa chica para llevar a casa, no puedes ir delante.”
Montgomery rio, burlándose de forma descarada frente tuyo.
“¿De qué te ríes?” miraste con mala cara al más alto.
“De que tu adorado primo prefiere a una desconocida antes que a ti.”
El mencionado miró a Monty con ambas cejas levantadas.
“Ahora por gracioso, vas a llevar a mi prima en tus piernas. A ver si con eso te ríes, Monty.” afirmó Bryce, dirigiéndose al asiento del conductor.
“¿Qué?- ¿Qué mierda, Bryce? No va a pasar eso, jamás.” no tenía pensado que eso pasara, ni de broma.
“Bueno, amigo… puedes caminar, así que si gustas ve caminando a casa.”
Monty apenas podía mantenerse de pie de tanto alcohol que había bebido, caminar no era una opción.
“Sabes que bebí demasiado…”
“Entonces no tendrás problemas con llevar a mi prima en tus piernas.”
A todo esto, tú estabas sin poder modular una sola palabra por la sorpresa.
“Súbanse, joder. Quiero dejarlos en sus casas y tener sexo lo más pronto posible.” encendió la camioneta, esperando que todos se subieran.
Los amigos de Bryce empezaron a subir en la parte trasera, el último hombre en subir fue Monty, esperando que subieras a sus piernas con demasiada molestia.
“¿Qué esperas?” preguntó sin querer hacer contacto visual.
“No pienso subirme en tus piernas, que asco-”
No te había dejado terminar de hablar, dudó un poco pero te jaló de la muñeca, acercándote y tomandote de la cintura para sentarte en su regazo.
“Te callas.”
Y sin más, cerró la puerta. Durante el camino, los amigos de tu escandaloso primo no paraban de hablar. Cómo Bryce estaba algo alcoholizado, pasaba varios baches por alto, causando que el vehículo diera brincos.
“Mantente quieta.” se quejó Monty en voz baja, ya que por ese tema te estabas moviendo demasiado. Él estaba sujetandote de las caderas para que no pasara tanto, cosa que hizo que tu cuerpo se tensara.
Bryce que no dejó pasar desapercibida la queja de Monty, sonrió con picardía.
Odiabas lo cerca que Monty estaba… pero más odiabas que no se apartara.
Monty apretó la mandíbula, mirando por la ventana como si ignorarte fuera la única forma de soportar la situación.