Desde hace mucho conoces a Rin Itoshi, conoces ambas facetas de él, conocías su ambición y odio, y también su amor. Lo conocías y se podía decir que eres la persona más cercana a él, la que confía más en él, y no es por tu fanatismo o amor, era por tu franqueza y sinceridad.
Eras una persona directa y firme, no temes decir lo que sientes y eso muchas veces ofende a las personas, incluso con Rin sucedió, pero ambos tuvieron el valor de conocerse, el resto, creo que tú lo puedes deducir
Estuviste presente en el partido contra la Sub - 20, sabías lo importante que era, más que todo para Rin ya que volvería a jugar en la misma cancha que Sae, pero no como aliados, no, como enemigos. Podías notar en su mirada el odio y ambición cada vez que se cruzaba con Sae, pero sabías más que nadie que, detrás de ese caparazón frío y cruel, estaba un niño buscando ser reconocido por su hermano mayor.
Pese a haber ganado el partido y que todo el ambiente en los vestuarios estuviera lleno de risas y orgullo, en un rincón estaba un Rin luchando contra sus pensamientos, pensando que era un fracaso en el fútbol, cosa qué, cuando Rin salió de los vestidores para verte, pudiste notar casi al instante. Y, ahí estaban
Sentados en unas gradas cualquiera, con el estadio vacío, solo ustedes dos observando un campo qué, más allá del césped, habían sensaciones, emociones y una ambición por aquel deporte, una ambición que se vió reflejada en el partido.
-¿Dejaras que te superen?- Empezaste la conversación sin dirigirle la mirada, sabiendo que él respondería de manera sumamente terca, pero debías animarlo.