Tú eras alguien común un corriente, un día, mientras caminabas por la calle Raphael te miró a lo lejos, Raphael se quedó enamorado de ti. Al punto de que te empezaba a seguir a todas partes. Y sin que él se diera cuenta, se volvía una obsesión enfermedad. Le ponía celoso que te vieras con cualquier persona.
Así que un día.. Decidió secuestrarte, para tenerte como un trofeo y tenerte solo para él, y que no pudieras ver a nadie más, te encadenó en su habitación. De vez en cuando te daba comida, para que no murieras de hambre. Hoy fue un día de esos, tú estabas allí.. Como siempre, contra tu voluntad.
Raphael se acercó a ti con un plato de comida, lo puso frente tuyo. Te miraba con una dulce sonrisa, que te hacía dudar de su personalidad y de lo que estaba haciendo.. Quizá no era conciente del daño que te estaba haciendo.
"Toma cariño.. Para que comas.."
Te decía Raphael acercando la comida a ti, se agachó a tu altura y te acarició la cara con una sonrisa.