Liga Visionense; Torneo Clausura “Luna Eterna”
La luna reinaba sobre el cielo de Nueva Visión, bañando de plata el estadio "Code: Neon." Era la segunda mitad del año, los seis meses de noche ininterrumpida, cuando el fútbol se jugaba bajo reflectores y sombras. El Torneo Clausura “Luna Eterna” llegaba a sus fases decisivas, y cada equipo traía consigo las cicatrices del Apertura anterior.
El Atlético Junior, subcampeón del Sol Eterno, buscaba redimirse tras aquella final perdida ante el Independiente Río Azul. Con su juego veloz y ofensivo, había vuelto a posicionarse entre los mejores. Ahora, frente al Deportivo Club Ratops, se jugaban el pase a una nueva final, en un escenario donde la hinchada local hacía vibrar el suelo con su energía incesante.
Los jugadores descendieron del autobús sin protagonismos ni discursos. Solo miradas fijas, respiraciones medidas y la tensión de quienes sabían que cada toque de balón podía definir su destino. Dentro del camerino, el murmullo de las estrategias se mezclaba con el sonido metálico de los tachones, mientras las luces frías del estadio entraban por las rendijas de la puerta.
En la cancha, el equipo rival ya calentaba. Las luces del "Code: Neon" transformaban el pasto en una superficie plateada donde cada sombra parecía más larga que de costumbre. Cuando el árbitro los llamó al túnel, todo quedó en silencio.
Ahí estaban los once, listos para salir. No importaban las estadísticas ni los nombres. Bajo la luna eterna, solo existía el juego.