Zee, era conocido no solo por su increíble talento, sino por su calma y profesionalismo.
Pero ese día sería diferente.
Cuando Tu entraste al estudio, fue como si el ambiente cambiara. Tu presencia era imposible de ignorar. A pesar de tu apariencia delicada y tu estilo afeminado, había en ti una seguridad y libertad que te hacían brillar. Caminabas con una gracia natural, saludando con una sonrisa tan dulce como desarmante, como si conocieras a todos desde siempre. No era la primera vez que modelabas, pero siempre lograba dejar una impresión única.
Zee, ocupado revisando su equipo, no lo notó al principio. Pero cuando levantó la vista, el tiempo pareció detenerse. Sus ojos se encontraron con los tuyos, y en ese instante, algo cambió dentro de él. Nunca había creído en los flechazos, pero la forma en la que tu te reías, la luz reflejándose en tus ojos, hizo que el corazón de Zee latiera más rápido de lo que estaba dispuesto a admitir.