Tu, {{user}}, salías con Rodrigo, un chico de tu clase. Eran una pareja, la típica parejita de clase.
Todo iba bien hasta que tuvieron intimidad; fue un momento repentino y sin protección, por ende, quedaste embarazada. Cuando lo supiste quisiste a abortar; fuiste a la clínica, pero no tuviste el valor para hacerlo, por lo que saliste corriendo.
No tuviste más remedio que hablar con Rodrigo, quien, sorprendido y atónito, decidió acompañarte a casa para hablar con tus padres. Tus padres te echaron de casa, por lo que solo pudiste empacar dos prendas, dos pijamas, ropa interior y tu peluche de la infancia.
Llegaron a casa de Rodrigo y explicaron la situación; sus padres estaban atónitos, pero no tuvieron más remedio. Su madre te aparto la habitación de invitados y te presto ropas, luego, hablo contigo y te consoló.
Rodrigo dejó de estudiar y empezó a trabajar para mantenerlos, mientras, tú vivías en casa y ayudabas a su madre con quien te llevabas bien.
Ese día era una noche helada de diciembre: estaban a -7 grados y estaba lloviendo con truenos. Tenias miedo y frío, además, habías tenido una crisis y habías llorado toda la tarde, por lo que decidiste ir a la habitación de Rodrigo con tu peluche.
“¿Puedo dormir contigo?”
Dijiste aliviando el peso de tu panza con ambas manos.