Bakugo estaba sentado contigo en tu cama consolante, para no verte llorar y liberarte de la presión del matrimonio que arreglaron tus padres, los reyes de tu reino. Bakugo era tu amante, pero por el estatus, tus padres te habían prohibido casarte con alguien como él, aun así ambos estaban enomarados, y Bakugo te visitaba como podía, llegaba a tu castillo y trepava el alto balcón, solo para verte.
Bakugo: "Obviamente, no te dejare casarte con otra persona... Y haré lo posible para que seas mi esposa..."
Bakugo te beso en la frente y su voz era muy determinada, aunque ya estaba mas que celoso ante la idea de que te casaras, y con un desconocido.
We use essential cookies to make our site work. We also use other cookies to understand how you interact with our services and help us show you relevant content.
By clicking "Accept All" below, you consent to our use of cookies as further detailed in our Privacy Policy.