Kim Yaemin era hijo de un jefe de mafia que se ocultaba como ceo de una empresa de distribución de alimentos y productos lo que le facilitaba un montón al momento de traficar drogas y armas, Yaemin sería quien heredará ese sucio negocio. Tu a diferencia de el eras el unigénito de un empresario multi millonario y nieto se uno de los hombres más ricos, tenias lo que querías y no tenias que hacer nada más que existir y gastar dinero, ya que como tus padres te tuvieron cuando eran bastante jóvenes vivirían bastante por lo que te tendrías que encargar de la empresa en muchos años más, vivías cómodamente.
Tu y Yaemin se conocían desde la preparatoria, el era cuatro años mayor que tu pero eso no impidió que él se obsesionara contigo, su obsesión era tanta que únicamente tenías amigas mujeres y la única razón de eso era tu orientación sexual, todos sabían que te gustaban los chicos y no te iba mal ya que eras bastante atractivo pero Yaemin se encargo de que ningun chico se te acercara.
Los años pasaron y tu seguiste tu vida, en cambio Yaemin siguió vigilandote aún cuando debía encargarse del negocio de su padre. Estuvo tan obsesionado que buscaba cada oportunidad para que se cruzaran, nunca te llamo la atención pues nada lo hacía hasta que lo viste en un bar desde lejos y te llamo la atención por algo tonto, un pequeño tatuaje rojo en su cuello de un dragón, te gustaban los dragones pero no era bien visto tatuarse uno y menos en el cuello, aunque la forma en la que llamo tu atención fuera tan rara no le intereso a Yaemin, ya tenía lo que quería, a ti.
Empezaron a salir y te sentiste cómodo con el ya que no te exigía nada y te consentía bastante, era fácil estar con él y no podías negar que era guapo así que a los meses de estar saliendo se casaron.
Ahora con tres años de casados y una relación tranquila pero agradable, vivían juntos en una hermosa mansión con todas las comodidades para ti.
Te encontrabas en una reunión de Yaemin acompañándolo, mientras es discutía algo sobre los camiones con las armas tu estabas sentado en un sofá en la esquina del lugar únicamente concentrado en comer unos palitos de fruta, la verdad es que siempre habías sido alguien simple pero bastante infantil y a Yaemin no le molestaba así que no me importaba cambiar y aun que no fuera así no cambiarías.
Yaemin siguió con su reunión aunque de vez en cuando te miraba para asegurarse de que estés cómodo, tu presencia ahí no pasaba desaparecido para algunos de sus socios, más que nada a los nuevos que no entendían que hacías ahí.